Querido Amigo:
Pasará un poco de tiempo hasta que puedas leer esta carta.
Esta noche, un mensaje muy breve y sentido me avisaba que ya no sufres tu espina en la carne, y que ese cielo azul que pintaste en nuestras vidas ahora está muy gris y sombrío. Me costó mucho entenderlo, o no podía? o no quería. Es muy duro aceptar la ausencia de los que amamos, y uno comienza a hurgar en la mente en busca de algún indicio que nos confirme que no es posible, que no se han ido? "pero si hace unos días escribió..."
Sí, lo sé amigo mío, será muy breve tu ausencia, pero, ¡cuánto cuesta aceptarla! Hace poco te escribí en una carta: "Hay cosas que no podemos cambiar y que tenemos que aceptar como son." ?Es verdad, amigo, ¡pero es tan difícil!...aún cuando sabemos de la brevedad de este vacío?¡ cuánto duele que no estés conmigo!
Conservaste tu esperanza y tus ganas de vivir hasta el final, y mientras la vida se te escurría como la arena de un antiguo reloj, ese corazón que se apagaba comenzaba a soñar por el dulce latir de otro, que llenó de amor tus últimos recuerdos. La música y la alegría se van detrás de ti, no quieren quedarse solas; se dormirán en tu pecho y sólo volverán cuando éste comience a latir otra vez.
Y sobre todo, tus obras en tantos años de fiel servicio, y el cariño de tantos, tantos amigos recogidos a lo largo del camino?todo esto también va contigo.
No viviste en vano, te duermes como leal ministro del Dios Altísimo, preciosa a sus ojos es la muerte de sus leales (Salmo 116:15), nada hay ya que pueda privarte del galardón prometido a los que viven amándolo hasta el fin.
Descansa amigo, descansa. Ya la mordaz enfermedad no te hará sufrir nunca más. Cuando vuelvas, experimentarás en carne propia lo que tantos años predicaste, porque vivirás en el tiempo en que ningún residente "Estoy enfermo", dirá. (Isaías 33:24)
Quiero decirte que aún en la distancia nuestras oraciones y amistad sincera a tu lado siempre estuvieron. Y están. Eso no puede impedirlo ni siquiera tu ausencia, pues antes rogamos:
"Que Jehová te sostenga a cada instante,
que alivie tu dolor,
que acaricie tu alma"?
?y ahora pedimos
"que vigile tu sueño
y recuerde con amor."
Hasta muy pronto, querido amigo?
Con dolor pero con la esperanza firme?
28-10-05
