Martes, Febrero 07, 2012
Tag:consuelo

 

Hay muchos problemas alrededor.
Gracias a Jehová por protegernos.
Tan solo si miramos alrededor
Podemos ver tal problemática.
El tener dos amos tiene consecuencias
Podemos perder hasta nuestra vida.
El consuelo que nos da Jehová
Es de gran ayuda para nosotros
Si tan solo seguimos resistiendo.
Las tentaciones son muy grandes,
El impulso es muy fuerte,
Difícil de sobrellevar.
Nuestra conciencia se sobrepone
Nos hace pensar y resistir.
Es difícil pero tenemos una esperanza,
Una meta en la vida.
De las artimañas de Satanás,
Tan sutiles e inocentes,
Algo tan tierno puede parecer inocente,
Algo mínimo o pequeño,
Comienza como una flama,
Y llega ha ser todo un incendio
Tan aniquilante y destructivo.
Así de esa forma nuestras decisiones
Nosotros debemos de andar

 con mucho cuidado.
Más de lo debido en nuestra

 asociación mundanal,
Siempre poniéndonos en guardia,
Evitando las trampas de Satanás,
Llegar a ser seducidos por la hermosura
De un cerdo con una arracada en la nariz.
Sigamos siempre adelante
Aunque parezca injusto
Pero a la misma vez es lo justo
Hemos sido atropellados por la vida
Directa e indirectamente.
Podemos aprender de esas experiencias
Seguir adelante y valorar
Siempre realmente dando

 lo mejor de nosotros a
Aquellos que nos aprecian

y nos aman de todo corazón.
Esto es lo que pienso
¿Qué piensas tú de ello?

 

AMOR

 

 

                                                 El que confía en Jehová será protegido.

                                                 Proverbios 29:25 

A ti querido amigo,

el que ha sufrido

la pérdida de sus piernas

por obra y gracia

de una mina antipersona;

el que ha presenciado

el asesinato de sus padres

a  manos de un soldado;

el que escuchó impotente

los suplicantes gritos

de su esposa e hija

mientras eran violadas

por unos cobardes;

a ti amigo mío,

que quisieras vengarte

de los cruentos villanos

dirige estas palabras

Jehová:

 

“Mía es la venganza

y la retribución.

Al tiempo señalado

con inseguridad

el pié de ellos

se moverá,

porque cercano está

de su desastre el día,

y los sucesos ya listos

para ellos se apresuran

de veras”.

 

A  los que son

blancos de innumerables injusticias,

despreciados desde tiempos inmemoriales,

despojados de sus derechos fundamentales,

orillados a vivir al margen

de la sociedad que los descobija

por el simple hecho

de ser una raza distinta.

A  ustedes a los que les restringen

el acceso a los servicios públicos,

a la educación para sus hijos,

a un trabajo digno y gratificante,

a una vivienda decorosa;

a ustedes

dirige estas palabras

Jehová:

 

“Escúchenme.

No tengan miedo al oprobio

de los hombres mortales,

y no se sobrecojan de terror

simplemente a causa

de sus palabras injuriosas,

porque la polilla se los comerá

como si fueran una prenda de vestir.

Pero en cuanto a mi justicia,

resultará aún hasta

tiempo indefinido,

y mi salvación hasta

generaciones incontables”. 

 

Y a los que residen

 en zonas convulsas,

a los que han padecido

no sólo el bombardeo de sus hogares

sino también el de su seguridad;

a los que reconocen a la distancia

la canción de muerte de las ametralladoras;

a los que dejan de usar los pulmones

cada noche al toque de queda;

a los que saben mejor que nadie

que la vida se puede acabar en un parpadeo;

a los que forman una nueva clase social,

la de los campos de refugiados;

dirige estas palabras la Biblia

hablando de lo que hará Jehová

para restablecer la paz en la tierra:

 

Y él ciertamente

dictará el fallo entre las naciones

y enderezará los asuntos

respecto a muchos pueblos.

Y tendrán que batir sus espadas

en rejas de arado

y sus lanzas

en podaderas.

No alzará espada nación contra nación

ni aprenderán más la guerra”.

 

¡Hasta que Jehová

realice su esperada purga,

no se desanimen, manténganse en guardia!

¡Sean fuertes en la debilidad,

brillen con luz potente

en tanto pasa la oscuridad!

 

Por Alberto León

 

 

 

 

De las profundidades de la angustia,
te yergues dificultosamente.
Elevas tus manos suplicantes hacia el cielo,
hacia tu hacedor.
Corazones aplastados, por debajo de la tierra,
Amando a pedazos, esperando el día para sonreír.
¿Quién hay que conozca el fondo del pozo,
para que emita un parecer?
¿Quién ha estado alojado en lo mas profundo de la oscuridad,
para que comprenda tu dolor?
¡No hables, boca fácil!
No sabes lo que hiere tu lengua.
Es necedad opinar sobre lo que no se conoce.
Hay un tiempo para todo... ¿No es tu tiempo de callar?
Sabe que también se ama desde las profundidades.
Amor que duele, amor subterráneo.
Corazones aplastados, por debajo de la tierra,
Amando a pedazos, esperando el día para sonreír.
“No tengas miedo... yo estoy contigo —dice tu Dios.
Toma mi mano y levántate una vez mas.”
Oh, amor subterráneo... Recuerda que el Altísimo te sostiene,
te toma entre Sus brazos y te acaricia.
Te mantiene adherido a Su corazón, con cuerdas de amor.
Aún hay ojos ansiosos entre tus hermanos, que lloran por ti,
que se iluminan cuando estás de regreso de la noche.
Deja que el cariño de tus socios te envuelva también,
Como prenda de vestir, como vestido de fiesta.
Corazones sinceros que se gozan con tu presencia.
Que te reciben con beso santo... por amarte tanto.
Corazones aplastados, por debajo de la tierra,
Amando a pedazos, esperando el día para sonreír.

José Santos
Octubre 2006

 
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