Paraíso perdido, paraíso prometido
Jehová Dios los echó del jardín de Edén.
Expulsó a nuestros padres de aquel santuario
donde adoraban en perfección a Jehová.
Y desde entonces, en la desterrada humanidad
late el deseo de regresar a su hogar.
Late, en su corazón, el anhelo de una felicidad
que en su estado de prisioneros no pueden hallar …
La encontrarán en el reino que Dios preparó
desde la concepción de los hijos de Adán,
para que los justos lo tengan como heredad.
La promesa de morar bajo el reino de Dios
sostuvo a muchos fieles de la antigüedad
que, durante su residencia como forasteros,
anhelaron un lugar en propiedad.
Esta esperanza tu también acoges hoy:
“Un nuevo mundo en justicia, paz y amor.
Un nuevo mundo sin muerte ni dolor.
El mundo que existía antes ya desapareció”.
Los mansos serán felices, como dijo el Señor.
Un parque de exquisito deleite tú heredarás,
el jardín que se prendó de la belleza de Jah…
Hallarás la paz en la recobrada perfección,
pues la carga del pecado el Cordero quitó.
Cristo vendrá para darte verdadera libertad
y cumplir la promesa, bajo el Reino de Dios.
El camino a nuestro hogar
¿Has encontrado la senda verdadera,
el camino que a tu morada eterna lleva?
¿Puedes oír al pastor excelente a tu lado,
la voz de Jesús, que va guiando tus pasos?
Tu Señor es también un fiel amigo
que va señalándote el camino.
Si en sus huellas fijas la mirada
no te apartarás de sus pisadas.
No te importe que pocos seamos.
Obedientes a nuestro Modelo,
en andar por el camino estrecho
vigorosamente nos esforzamos.
Dirige nuestros pies al éxito
el Pastor que Dios nos ha dado.
Por veredas de paz Él nos guía.
Conduce a su rebaño amado
a manantiales de agua de vida.
Los que inician el camino con lágrimas
lo terminarán dando gritos de alegría.
Llegarán cantando al victorioso final,
los que llorando salieron el primer día.
Millones de compañeros nos animan.
Quitemos de nuestra marcha las cosas
que avanzar por el camino nos impidan.
Recorramos con tenacidad piadosa
la senda que se extiende en la lejanía.
El camino es peligroso y empinado.
A veces, nos encontramos tropezando
y, en ocasiones, saliendo lastimados.
Pero con la ayuda de nuestro Guía
siempre otra vez nos levantamos.
Y el camino estamos reanudando,
siempre con ánimos renovados.
Con resolución y con más cuidado.
No mirar atrás, no hay retorno
Tú que quieres terminar la senda:
“Olvida las cosas que quedan atrás
y extiéndete a las cosas más allá.
Prosigue adelante hacia la meta”.
Fija la vista en la recompensa,
en el gozo que delante está:
la esperanza de vida eterna.
No mires lo que dejas atrás.
No te detengas, para poder escapar,
por temor de que seas barrido.
Porque un exterminio ya decidido
en justicia vendrá inundando
a un incorregible mundo torcido.
Jehová mismo lo ha aconsejado.
Y su mano Él ha extendido,
¡oh, naciones de la humanidad!
¿y quién la podrá retirar?
De regreso a casa
Con tus súplicas de favor
Jehová te traerá al Paraíso,
como siervo que reclamó
de las garras del enemigo.
En un camino derecho
andarás con estabilidad
de la mano con Jehová.
Te dará su amor eterno.
De tus errores te redimirá.
Y un verdadero Padre será.
En el Camino de la Santidad
hacia el nuevo mundo andarás.
Allí los redimidos por Jehová
alborozo y regocijo alcanzarán.
Ya no habrá tristeza ni suspirar.
Vendrás a tu lugar de seguridad,
donde con alegría clamarás.
Serás librado de tu desconsuelo,
ya no te volverás a desanimar.
Dios cambiará en gozo tu duelo.
Quedarás satisfecho con Su bondad.
Gozo y paz para siempre
En la recta final del camino a casa,
cuando la meta ya puedas avistar,
tu lucha espiritual se intensificará.
Tus agónicos esfuerzos culminarán
en un tiempo de angustia mundial.
Con confianza absoluta en Jehová
y solo con Su ayuda podrás aguantar.
Tu Padre de misericordia te introducirá
en un sistema donde la rectitud morará.
La obra de la justicia llegará a ser paz,
por siempre quietud y seguridad.
Ya no habrá nada que te haga temblar.
Un lugar sosegado tendrás que habitar,
residencias en que se te hará confiar,
residencias que no tendrás que dejar.
Gozo en el corazón,
es lo que tendrás.
Con un alegre clamor
a una fiesta marcharás.
Cantando una canción
tus pasos dirigirás
a la casa de Jehová.
Allí podrás contemplar
con reverente aprecio
Su agradabilidad.
Tu tierra tendrá tranquilidad
de los días de calamidad.
Tu paz ya nadie te quitará.
Tu gozo eterno será,
pues gobierna ya Jehová
y su Reino no se irá.
Jehová es Rey sobre toda la tierra
Sobre la tierra de su propiedad
Dios establecerá un Reino.
Sólidamente lo afianzará
mediante justicia y derecho.
Desde ese ansiado tiempo,
la maldad no volverá a medrar.
Los sufrimientos no retornarán.
‘Jehová, tú vindicarás
lo correcto de tu ley.
Limpiarás tu nombre
del oprobio y desprecio
que se arrojó sobre él’.
‘La verdad de lleno triunfará.
La mentira ya no será.
La humanidad volverá
a adorarte solo a ti, Jehová,
con espíritu y verdad’.
En aquel día, la gobernación real
tendrá que llegar a ser de Jehová.
En aquel día, nuestro Padre celestial
hasta los cabos de la tierra gobernará.
En aquel día, Jehová llegará a ser Rey
sobre los bosques y la región rural,
sobre la tierra seca y las islas del mar,
sobre las montañas de perdurabilidad
que Dios plantó con regia majestad.
En aquel día, Jehová llegará a ser Rey
para los incontables días de la eternidad.
Grita de gozo, oh pueblo de Dios.
Cante la nueva tierra con felicidad.
Y respondan los cielos con bendición,
que las naciones ya gobierna su Señor.
En un nuevo mundo hará la justicia brotar,
y como Rey dominará para siempre jamás.
¡Alaben a Jah!
Charly Brown
Febrero 2010