Martes, Febrero 07, 2012
Tag:nerviosismo

Después de haber recibido un sí por respuesta,
nervioso te sientes al pensar en golpear la primera puerta.
Te apoyas en tu compañero que te trata de tranquilizar,
pero tu emoción por testificar te hace vacilar.

Con todo te animas a hablar,
tus labios tiemblan y tu rostro comienza a sudar.
Sacas de tu bolso aquella revista que preparaste.
Te alegras de que aquella persona haya sido amable.

Ahora que ha terminado el grupo,
descansas tranquilo de saber que cumpliste lo tuyo.
Que con tu presencia alegraste al Creador.
Descubres el gozo de realizar tu labor.

Sientete alegre de participar en esta obra.
En cada puerta que toques, el ánimo recobra.
Recuerda que no estas solo en esto.
Jehová te dará siempre su espiritu santo.

 
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