Martes, Febrero 07, 2012
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La violenta explosión cruza los cielos
y la Reina del Plata se estremece...
Por un momento el estupor domina,
nadie puede entender lo que sucede.
Pero la realidad pronto golpea
cuando los gritos de dolor se alzan,
cuando se esfuma el polvo y ante el mundo
la pavorosa escena queda clara.

Es nuevamente la violencia ciega,
es nuevamente la ambición y el odio,
el ansia de poder que no razona
ni se detiene ante el dolor del otro.
Ya los medios de prensa nos informan
los distintos aspectos del siniestro:
por acá se ve a ancianos muy heridos,
por allá los impactos en un templo.

Aquí también una escuela, que a esa hora,
pululaba de niños en su seno,
y entre quienes el odio desmedido,
sin ellos comprender, golpeó de lleno.
¿Y qué le importa al político avieso,
o al terrorista sediento de sangre,
si en el brutal ataque se dañara
a inocentes que nada les atañe?

Un grupo se atribuye el atentado,
se sienten orgullosos de su logro,
es una carta de triunfo que enarbolan
estos fieros secuaces del Demonio.

Señor Jehová, qué lejos está el hombre
del ideal para el que fue creado;
cuánto oprobio acarrean a tu nombre
y mutuamente cuánto se han dañado.
Pero ya pronto Tú habrás de responder
al clamor que se eleva hasta los cielos
cuando el dolor es tanto que, angustiados,
decimos cada vez: ¡Venga tu Reino!



Atentado a la Embajada de Israel
Buenos Aires, 17 de Marzo de 1992.

Tesy Mopty

 

Al llegar a tu puerta vi tus ojos
enrojecidos, y mustia tu frente,
y hasta algunas arrugas delatoras
muestran que envejeces prematuramente.

Tu historia es una más entre otras tantas,
tu sufrimiento es ya un común flagelo:
eres esposa y madre que se afana,
el salario no alcanza. Te comprendo.

Ahora levanta ese ánimo y escucha
pues traigo aquí un consuelo incomparable:
¿ves este libro? contiene las verdades
más elevadas e inconmensurables.
(Romanos 15: 4; Juan 17: 17)

Su autor es el Señor del Universo,
a quien nadie le puede discutir,
a quien nadie debiera cuestionar
pues es el Dios que no sabe mentir.
(1 Pedro 1: 20, 21; Tito 1: 2)

Jehová es su nombre, quiero que lo conozcas,
que aprendas a apoyarte en su verdad;
y si tú lo buscas solícitamente,
verás cómo Él se dejará encontrar.
(Isaías 42: 8; Hebreos 11: 6; Hechos 17: 27)

Aquí muestra el porqué de tantos ayes
que al mundo entero azotan sin piedad:
están marcando el fin de este sistema,
son voz de alerta para la humanidad.
(Revelación 12: 12; 6: 1-8; Lucas 21)

Nos promete un Paraíso, ya cercano,
donde la angustia nunca más será,
donde ya no tendrás que preocuparte
porque a tus hijos les faltase el pan.
(Revelación 21: 4; Salmos 72: 16)

Los hombres ya no aprenderán la guerra,
ni ante la enfermedad sucumbiremos,
Jehová se tragará hasta a la muerte,
la enemiga más terca que tenemos.
(Isaías 2: 4; 33: 24; 25: 8)

Busca a Dios mientras pueda ser hallado,
muy pronto ya se cerrarán sus puertas,
El destruirá a los que dañan la tierra,
los barrerá como a las hojas muertas.
(Isaías 55: 6; Revelación 11: 18)

Ajusta tu conducta a sus mandatos,
busca su Reino como al bien más caro,
toma tu parte en vindicar su Nombre,
y Él no habrá de dejarte sin amparo.
(Santiago 3: 13; Mateo 6: 33; Éxodo 9: 16; Hebreos 13: 5)

El que hoy yo esté aquí, ante tu puerta,
es para compartir esta esperanza.
Enjuga ya esas lágrimas, ¡sonríe!
...Yo volveré la próxima semana.
(Mateo 28: 19, 20)


Tesy Mopty

 

"...DONES EN LA FORMA DE HOMBRES..."
EFESIOS 4:8

Jesús a Pedro preguntó tres veces:
"Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú?"
Al responderle Pedro, solícito, que sí,
"Cuida mis ovejitas", le encomendó Jesús.

Y aquí estás, Simón Pedro de este siglo,
haciendo tuya aquella comisión,
alimentando y cuidando las ovejas
que el Pastor Excelente recogió.

Yo sé que es nada fácil tu tarea,
que la carga, a veces, mortifica.
Pero el cansancio doblegas si a tu puerta
llama un hermano que te necesita.

También sé que has pasado noches largas
sin dormir, resolviendo mil problemas:
"Que si este joven ha dado un paso en falso..."
"Que si aquella de allá está muy enferma..."

Y aquellos otros que no reconocen
tu esfuerzo, y tampoco tu cariño,
y están haciendo que sea tu trabajo
con poco gozo y muchos suspiros.

Pero estamos también los que te amamos,
y tanto agradecemos tus desvelos,
(recibe, por favor, con estos versos
nuestro sentido reconocimiento).

Y está Jehová, y está su Rey Nombrado,
mirando satisfechos tu labor,
pues al cuidar su rebaño estás diciendo,
de la mejor manera, que les tienes amor.



Tesy Mopty

 

Te dormiste. Tu pelea ha concluido;
fue muy larga y dolorosa la contienda
pero el cangrejo maldito te ha vencido.

Confiaba en que este día no nos llegara nunca,
que no fueras el tema de mis versos más tristes,
que el fin de este sistema fuera el fin de tu lucha,
que jamás estas líneas llegaran a escribirse.
Pero te abrió sus puertas el Seol inexorable
esta aciaga mañana, soleada pero fría,
y siento la amargura de que no pude darte
un apretón de manos en esta despedida.

Sé que Jehová tu aliento ha recibido
y en su amorosa memoria te ha guardado;
sé que también llegará el día predicho
en que despertarás en cuerpo fuerte y sano;
que no habrá en tus entrañas ningún mal corrosivo.
La esperanza es confiable y es segura,
pero el nudo en mi garganta no desata,
y tampoco mis lágrimas enjuga...

...Porque eras joven y amabas la vida
y la muerte nos duele aunque sepamos
que ya está condenada y que será vencida.
La muerte da sus últimos zarpazos asesinos,
es una despreciable y voraz depredadora
que en ti cumplió con su siniestro cometido.

Ahora cierro los ojos al momento presente
porque el dolor que siento se torna insoportable;
y viajo hasta el futuro buscando con la mente
imágenes felices que puedan consolarme:
La música suena... el telón se agita...
Es el escenario sin par del Edén,
y allí estás, luciendo tu bella sonrisa
mientras tus pies ágiles danzan otra vez.


T e s y   M o p t y

 

(A todo el que sufre)

Perdona si de ti me he olvidado
cuando el invierno azotó inclemente.
Mi lecho fue mullido y abrigado
pero tú lo pasaste a la intemperie.

Perdón porque en mi mesa, en gran derroche,
hoy disfrutamos nuestros alimentos;
pero yo sé que hasta caer la noche,
ni tú ni tus hijos los tuvieron.

Perdón, porque sentada en mi oficina,
con paz y gozo hice mi trabajo;
pero tú en ganarte el pan pusiste vida,
y no se le dio tregua a tu cansancio.

Perdona si tu carne ha sido herida
por mil enfermedades lacerantes,
y en el atroz dolor de tu agonía,
ni tan siquiera supe consolarte.

Perdón, porque al saber tus desventuras,
lloré y me torturé profundamente;
pero, cobarde, no acudí en tu ayuda,
y acaso... no lloré lo suficiente.


Tesy Mopty

 

El cóndor peregrino, venido de las cumbres del altiplano,
de los confines incaicos, planeando sobre el río de la Plata,
posó su poderosa vista sobre una hermosa flor silvestre.

Con círculos perfectos planeó en bajada sin desviar su vista.
Con delicada suavidad cogió la flor entre sus dedos,
Se dirigió al norte.  San Miguel, San Miguel de Tucumán.

Allí decidió un día formar un nido, lo pondría en la cumbre
de la montaña más alta, cerca del Altísimo, para servirle fiel.
La flor decidió seguirle y adornar su nido, tejido de tres cuerdas.

Una pequeña flor emplumada completó el nido, su hermoso lugar,
Y volaron los tres hacia lo alto, al encuentro de su Dios
Una sonrisa de aprobación recibieron como don precioso

Un día la flor se tornó en espinas, y ya no pudo acompañar
al cóndor ni a la pequeña flor, no pudo mas volar con ellos.
Sus lágrimas se volvieron miel, miel de espinas y de cardos.

Desde ese día el Águila Pater, nombró al cóndor, custodio de la flor.
La pequeña flor ha crecido y con sus pétalos abriga sus espinas
La llena de música y de lágrimas de oro, “estaremos juntos”.

Dicen que por las noches las alas del cóndor de llenan de miel,
y volando alto, las deja caer por todas partes, donde la distancia muere.
Las flores del campo se llenan de ellas y recobran el ánimo y sonríen.

Sobre la montaña se puede ver un nido lleno de espinas, plumas, miel y amor.

José Santos

2010

 
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