No precisaba visa esa frontera,
No era por ver tierra distante,
Ni fue buscando una quimera,
Tampoco por tener alma viajante,
Que algunos darán el paso adelante.
La invitación voz angelical tenia,
¡Pasa a Macedonia! Dijo el mensajero,
Nuevo sonido tendrá ahora tu alegría,
Y sigue poniendo el Reino lo primero,
Usa la nueva herramienta con esmero.
Buenas nuevas, con otra voz sonaran,
Y en viendo sus miradas asombradas,
Regocijo y gozo en ti aumentaran,
¿Por qué mi lengua tu a mi me hablas,
Y una nueva esperanza me declaras?
Por del Buen Dios y su mensaje hablarte,
Para que aquí, en tierra extraña su voz oigas,
Con el idioma maternal a Él acercarte,
Es el sonido que en el corazón recuerdas,
De ternuras pasadas allí tú lo guardas.
El viaje es corto, solo un pasito,
De una puerta a otra es la distancia,
Mas el recorrido verdadero es infinito,
A una vida que de esperanza esta vacía,
Puede llegar, si la acepta, una eterna alegría.
A todos los que han pasado a Macedonia, sin salir de su país.
Debora
