
Hoy el día amaneció con un brillo especial en el sol, aunque puse un cuidado especial en mi arreglo no se porque razón elimine del atuendo mis zapatos, tengo una cita muy especial por largo tiempo esperada, es curioso, en mi imaginación he ensayado miles de veces cuales serian mis primeras palabras, que le diría tras tan larga separación, pero en este momento cuando ya ha llegado el día, toda mi mente es una hoja en blanco, solo impera en ella una alegría inconmensurable.
Estoy avanzando lentamente, el suelo que mis descalzos pies pisan es de un césped tan suave que más parece una alfombra de terciopelo verde esmeralda,.Aquí y allá unos parterres de flores de colores variados le dan una pincelada alegre al paisaje, los rodean unos setos tan pulcramente recortados que no parece obra de manos humanas.
A lo largo del trayecto, de tramo en tramo, hay árboles frutales de muy variadas clases, no necesito comprobar si tiene frutos, ellos dan cosechas de continuo, en realidad una por mes, a su sombra se pueden ver algunos cómodos asientos de madera hermosamente labrada, adecuados para descansar mientras los paseantes saborean algunas delas frutas tomadas de los árboles.
El lugar se encuentra amenizado por los trinos de las más variadas aves, que buscan refugio entre la ramas,, unos suenan armoniosos, y otros como los del gorrión alegres y un tanto alborotados.
De vez en cuando, percibo casi sin verlos el movimiento de algunos animalitos, traviesas ardillas en las ramas, la rápida carrera de algún ratoncito de campo, incluso las enhiestas orejas de un blanco conejo que me mira con curiosidad, pero sin ningún temor a alguna distancia.
Es curioso aunque mis sentidos, ya muy agudizados por el tiempo transcurrido desde la entrada en el Nuevo Mundo, perciben todo con claridad todas estas cosas, es solo de forma inconsciente, es tal como si una inmensa pompa de jabón me envolviera, aislándome del entorno.
Aunque ni por un instante alguna sombra de duda se asomara a la mente, ni al corazón, ello no ha hecho menos largo el tiempo de espera.
Todavía puedo sentir el desenfrenado galope que emprendió el corazón al recibir la ansiada notificación
“Se le comunica que se persone en el lugar, día y hora que abajo se anota, para dar recibimiento tras su resurrección al que en el viejo mundo fuera su padre.
Compartiendo con usted el gozo de ese momento sus hermanos del Comité de Resurrecciones.”
Débora.