
Nacimos para sufrir y también para llorar,
Son muchos los que van a morir
y pocos los que van a quedar
Pero tenemos una esperanza,
que Jehová Dios nos dará.
No será con tardanza,
de vivir una eternidad.
Para obtener ese Reino,
hay que estudiar la Verdad.
¡Oh, Dios Padre Eterno!
Su hijo querido reinará.
Ya la muerte no será, ni lágrimas en los ojos,
ni dolores, ni llanto, ni clamores.
Todo esto será del pasado.
Para qué recordar, todo habrá terminado.
Paraíso perdido, paraíso será recobrado.
Viviremos todos unidos,
con nuestros seres amados.
Dios, tu palabra es una lámpara para mis pies.
Una luz para mi vereda.
Donde quiera que esté,
llevaré tus Buenas Nuevas.
Jehová Dios, te amo con todas las fuerzas
de mi corazón y con toda mi alma.
El miedo en mí, se perdió,
ahora solo existe, la calma.
Julio Olave Flores
AUTOR
(Un enfermito de 80 años que amó y que ama a Jehová Dios y a su hijo)
Antofagasta, Abril 1, de 1976
Nota: Su corazón bondadoso,
se durmió amando a su Dios.