
La cobardía es el agua que beben todos los días los hombres esclavizados a la corrupción moral.
Hacer lo bueno, lo correcto,
es motivo de burlas hirientes;
hacer lo malo, lo ilegal,
es aprobado y aplaudido.
¿Quién defenderá lo justo?
¿quién protegerá la verdad?
¿quién a costa de su propia vida
denunciará la maldad?
Sólo quien ama a Jehová
y confía en él sin reservas
puede encararse al mundo
y ponerlo en evidencia.
Precursora, nunca temas
hablar de lo que está mal,
señalar lo descompuesto,
criticar lo irrazonable.
Sé valiente todo el tiempo.
Jehová está de tu lado,
si le sirves con entusiasmo
el miedo te besará los pies.
Eres valiosa
porque eres guerrera,
y una guerrera es aquella
que pase lo que pase y cueste lo que cueste
permanece en el campo de batalla.
Eres digna de elogios,
pues como bien dice la Biblia
la mujer que teme a Jehová
es la que se procura alabanza.
Querida Precursora
la justicia pronto reinará
sobre la humanidad obediente,
en tanto llega ese momento
junto conmigo sigue
sosteniendo la verdad.
Por Alberto León